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lunes, 5 de mayo de 2008

Pepe

Esta noche ha muerto parte de mi infancia.

Lejos, muy lejos de aquí, a más de seis mil kilómetros.

Esta mañana temprano me ha llamado mi madre para decírmelo.

En Miami, lejos de la tierra gallega y asturiana que tanto amaba, ha muerto José López-Rivas.

Nacido en La Habana en 1923, Pepe fue inscrito en el consulado español, nacionalidad que conservó hasta que después de la 2ª Guerra Mundial adoptó la nacionalidad norteamericana con la que murió.

¿Qué podría decir de Pepe?

Que le gustaba vivir es lo primero que me viene a la mente.

Sí, lo he visto disfrutar de cosas que a otras personas les podrían parecer una tontería: un comentario, un chiste, una foto.

Cuando pienso en él hay tres cosas que invaden ineludiblemente mi mente; la primera sería Nueva York, vivió allí durante más de cuarenta años, y cuando estuvimos allí aunque estaba ya retirado, voló allí para enseñarnos esos secretos y recovecos que jamás habríamos visto nosotros solos. Aún recuerdo esa carta de Cristobal Colón (la carta de Barcelona si no recuerdo mal), o los entresijos de la Biblioteca, el aperitivo en el Hemsley, la cena en el Waldorf... nadie puede negar que le gustaba la buena vida; La segunda sería Miami, la ciudad donde vivió sus últimos años, a pesar de que allí no se movía como pez en el agua como en NY, pudimos disfrutar de muchas otras cosas; Y por último la playa de Riazor, creo que es el lugar de Coruña junto con la torre de Hercules que siempre identificaré con él.

Lamento ver desaparecer esos veranos de mi infancia en los que la visita de Pepe y su madre siempre suponían un impass, un antes y un después. Los veranos siempre eran diferentes cuando estaba Pepe en casa, siempre había un lugar que visitar, una salida que hacer, una película que disfrutar. Esos dejes familiares y a la vez extraños: "Óyeme, ven aquí"... o "no había quien se lo dispare", "menudo comemierda". Creo que fue quien me enseñó mis primeros tacos en inglés.

Seguro que con el transcurrir de los días me acordaré de muchas más cosas, pero me gustaría decirle que siempre estará en mi corazón.

¡Feliz viaje, Pepe!


3 comentarios:

Sugar dijo...

La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo.

Un beso muy fuerte.

Ángel dijo...

Bueno, ya que has puesto un blog ñoño, pues voy a dejar un par de anecdotas de las que siempre me acuerdo de Pepe:

Una es que era un poco manirroto, venía siempre aquí los veranos en plan turista y se dejaba un montón de pasta (esa era mi impresión de pequeño) en pijadas la mayoría de las veces, a pesar de que no era un hombre rico. Gracias a una de ellas yo conseguí un reloj Tag Heuer que aun tengo (lo compro para tener mientras le arreglaban el rolex y cuando se lo devolvieron me lo regaló). También recuerdo que cada vez que iba al Corte Inglés venia cargado de cremas y potingues porque decía que no podía negarles la venta a unas chicas tan simpáticas y educadas como las que atendían allí.

Pepe era también bastante maniatico, sobretodo con respecto a los "buenos modales", le horripilaba oir decir tacos, sobretodo a las mujeres, de las que decia que sonaban peor esas palabras malsonantes, algunas veces tenia discusiones de lo mas graciosas por la calle con la gente porque según el habían sido maleducados con él porque no le habían dejado pasar o por motivos de lo mas variopintos. También le pasaba amenudo que si quería decir alguna palabrota, lo hacia en inglés. Un día cruzando hacia casa cuando volvía de la playa un coche se le cruzo y no le dejo pasar en el paso de peatones que habia allí en aquella epoca. El entonces con un tono de voz calmado le dijo mientras pasaba: - Fuck you, lady. A lo que ella contestó en perfecto acento inglés mientras el la miraba pasmado
-Fuck you too.
Claro, resulto tener la mala suerte de que la chica era inglesa

Nunca te olvidaremos
Angel

Jaime dijo...

... no nos olvidemos que era un sibarita de mucho cuidado, característica admiro. Se compraba las cremas más caras (y no lo digo por lo de "caras" si no por lo de "cremas", (lo del Tag Heuer del comentario anterior lo dice todo).
También era un poco raro, baste decir que había que mandarle a EEUU periódicamente y por correo el único calzado que usaba en su última ciudad, Miami: LAS ZAPATILLAS "FESTIVAL" DE COLOR AZUL! No eran más que unas bambas y decía que en su país no había calzado así, que era el mejor. También recuerdo que se cortaba el pelo "al uno"... ¡cada 15 días! ¡y a 14km de su casa! (se iba en bus), por que allí estaba el peluquero que mejor sabía hacérselo.
Vivió en Miami Beach y por lo que vimos y nos contó cuando estuvimos allí, no quiso ni disfrutó de esa ciudad. Será por que ya lo había hecho con NY.
Pero su cualidad más grande es que dio y vivió toda su vida por su madre.

Jaime